MI HISTORIA
Durante muchos años creí que ser fuerte significaba poder con todo
Soy María Paz. Esto es lo que aprendí en el camino.
SOBRE MI
Después de años viviendo en modo supervivencia, aprendí a frenar.
Me llamo Paz, nací en Lima, Perú. Tuve una infancia bonita — recuerdo mis primeros ocho años con una mezcla de alegría y nostalgia. Era la niña de los ojos de mi padre y me sentía muy querida.
A los 10 años, mis padres se divorciaron. Mi padre fue desapareciendo poco a poco y lo que viví fue, en esencia, un abandono. Me tocó asumir el rol de adulta siendo muy pequeña.
Aprendí a no pedir ayuda. A cargar sola. A no incomodar. A silenciar mis emociones.
EL CAMINO DE BÚSQUEDA
Me acostumbré a vivir en automático
Durante años busqué sentirme mejor. Leía. Probaba herramientas. Buscaba respuestas. A los 17, gracias al apoyo incondicional de mi madre, me fui a vivir a Barcelona. Allí viví años maravillosos: me perdí, me busqué, me conocí.
A los 19 comenzó mi camino espiritual. Llegaron los libros de Louise Hay, las reuniones budistas, el mindfulness. Sanaba poco a poco, como una hormiguita, pero no lograba sentirme plenamente en paz conmigo.
"No necesitaba seguir esforzándome más. Necesitaba aprender a sostenerme distinto."
EL PUNTO DE INFLEXIÓN
El yoga, la meditación y el agradecimiento cambiaron mi vida
Fue durante la pandemia cuando algo hizo verdaderamente clic. A través de clases online con un estudio en Bali, empecé a comprender, desde otro lugar, todo aquello que años atrás no entendía.
Empecé a meditar todos los días, mañana y noche. Creé un pequeño altar en casa y ese espacio se convirtió en un refugio. Descubrí el poder del agradecimiento. Y así, día a día, mi vida empezó a cambiar porque yo estaba cambiando por dentro.
"Comprendí que sanar no era hacer más. Era aprender a vivir con más presencia, más consciencia, más compasión hacia mí misma."
LAS PRUEBAS DEL CAMINO
Pero la vida siguió poniéndome a prueba
Mientras transitaba este camino, llegaron también momentos muy difíciles.
La pérdida de un embarazo. Problemas de salud dentro de mi familia. Diagnósticos inesperados. Meses de angustia e incertidumbre.
Fueron años de sostener mucho. Quizás demasiado. Tanto, que llegué a un punto en el que ya no podía sostenerme a mí misma de la misma manera.
Había llegado el momento de dar vida a una nueva versión de mí.

EL ORIGEN
Ahí nació Shala de Paz
No desde la perfección. Ni desde una vida "resuelta". Sino desde una mujer real que aprendió, poco a poco, a dejar de abandonarse mientras intentaba poder con todo.
Una versión que no se sobreexige.
Que suelta el perfeccionismo.
Que deja de cargar con todo sola.
Que se permite ser querida.
Hoy acompaño a mujeres que también están cansadas de vivir desde el agotamiento y quieren volver a sí mismas. Porque una vida con más paz, equilibrio y sentido sí es posible.
No tienes que recorrer ese camino sola
Si algo de lo que has leído resuena contigo, me encantaría acompañarte. Hay un primer paso para cada una.

